miércoles, 29 de abril de 2015

Hoy

Hoy encontré mi parentesco con Garfield, y lo quiero mucho.

Porque me gusta comer...
comer hasta quedar satisfecha.
Y aunque quede un poco más que satisfecha...
no hay nada que una siesta no pueda arreglar.
o quizás un descanso, sentada en el sofá.
Y aunque me guste revisar los botiquines...
y aunque me cueste tomar decisiones...
y de órdenes sin parar...
y, aunque a veces suelo aprovecharme..
Sé que a mi lado siempre va a estar.
Acompañándome en mis aventuras...
también cuando quiero bailar.
Y aunque a veces los someto a mis propias reglas..
son lo que me mantiene feliz.


martes, 28 de abril de 2015

Oriana

Colonia del Sacramento 




Esquinas

Mi casa está ubicada en una esquina, por lo que tengo varios vecinos en diferentes ubicaciones, algunos detrás del muro gris del fondo, otros a mi izquierda, que tienen a sus perros y suelen llevarse mal con los míos, dos familias al frente, donde antes solía vivir una señora que no recuerdo, pero que una vez me invitó a tomar chocolatada, y ahora construyeron dos casas, y van por la tercera, en la cual va a vivir la doctora que me visitó hace dos semanas, un tanto parecida a una amiga que solía tener. También hay una casita con hermosos arbustos a la derecha, y frente a ella otra en la que vivía un viejo compañero llamado Omar, viejo sabio con el que el amor era mutuo, y un día se fue, debido a su vejez.
Yo que soy una persona de esas que se despiertan y no entienden mucho dónde están, escuché el teléfono sonar, y sonar, y sonar; y luego el celular de mi madre, lo único que escuché fue "mandá saludos a Blanca" y sin darle importancia seguí comiendo mis cereales mientras miraba algún dibujito que no recuerdo porque realmente estaba un tanto cansada. Sentí cómo los pasos se iban acercando y se me paralizó el corazón, pues ya sabía que vendrían hacia mi con una noticia, que como siempre, en mi cabeza tengo un 49% de probabilidad de que sea buena y un 51% de que sea mala. Y así fue. "Falleció Enrique" dijeron. "Falleció Enrique" pensé.
"-¿Enrique, el de la casa de la derecha?
-Sí."
La noticia quizás no fue tan impactante porque Enrique tenía cáncer, lo impactante fue no haberlo visto en estos últimos días de su vida, los cuales se iban alargando y todos nos preguntábamos en silencio, cuándo pasaría aquello que no deseábamos. Y en ese momento, mientras intentaba descansar, tratando de explicarme la noticia que había recibido, empecé a recordar. A recordar las navidades arruinadas que he pasado con él, no con mi familia, con él y sus hijos. De los cuales el menor, fue quien me enseñó a andar en bicicleta sin rueditas, aquella pequeña bicicleta de Mickey. Y también recordé a su cobayo, aquel que vivió más años de lo normal, que no recuerdo si era hembra, o macho, pero si recuerdo que su libro favorito era aquel del Patito feo, ese que le leías y la criatura te miraba con aquellos ojos que incomodaban, atento a la historia. Y recuerdo a su perro, su perro Oso, ese pequeño de raza indefinida, blanco y peludo, que un día quedó sordo, y después su vista disminuyó, pero aún así siempre me reconoció, y cada vez que pude fui a hacerle una caricia. La última vez que lo vi fue en el verano del 2013, y él seguía ahí, acompañando a su dueño después de la noticia que por supuesto entendió antes que cualquiera de nosotros, y que probablemente hoy no esté acá, pero acompañó a Enrique todo lo que pudo. A pesar de no escuchar, de no ver, de estar atado y de dormir en éstas noches frías de invierno de la Ciudad de la Costa en aquella casita de madera construida para él. Y otra más, a su lado, que probablemente sería de un perro que no recuerdo. Quizás su hermano, o su padre, o simplemente un acompañante. Enrique solía saludarme con felicidad, pero éste año, cada vez que lo veía sentía que no quería saludarme, quizás porque en su cabeza lo tomaba como una despedida, y yo también. Pienso en su hijo mayor, el cual estoy segura que me comprende tanto como yo a él, aunque hace años que no lo veo. Otro tipo loco e inteligente, como todos los locos del mundo. Esos que siempre querés tener al lado aunque te hagan daño, porque son esas lastimaduras lindas que nos hace la gente, y que con el tiempo nos adaptamos a ellas. Y la mujer de Enrique, la novia, la pareja, esa que no estoy segura de conocer mucho, pero si del cariño que llenó de vida a mi vecino. Y la madre de éste señor, ella que todavía se acuerda de mi y de las cosas que hacía de pequeña, pero que no creo reconocerla si la veo por la calle. Los recuerdos ahora son lo único que tengo, como cuando falleció Jorge, mi visita favorita en los cumpleaños, sus hijos unos guerreros, al igual que su mujer Lilián, esa que aún sigue firme, intentando seguir adelante, y día a día lo consigue. Aquella vez en la que estaba durmiendo en el comedor, y mi madre entre llantos me dijo que él había fallecido,  horas después de haber hablado por celular con el mismo, de arreglar día y hora para juntarse a tomar unos mates, en los que él le contaría sus proyectos acerca de viajar para ver a su hijo, y simplemente pasó, y nunca termino de entender por qué, ni cómo.
Cuando oigo hablar de la muerte, no sé si mi alma se llena de coraje, junto a un espíritu aventurero que me sugiere investigar cosas que no sé si podré, o si me aterra, me aterra tanto que me vienen ganas de quedarme con las personas que quiero todo el día acostadita en la cama, para no perderlos de vista, para poder actuar si algo sucede, y ahí es cuando entiendo que es un tanto ridículo, pero la muerte, fría y rápida, es aquella que no me deja dormir tranquila cuando las personas de mi vida se alejan de mi, enojados, o cuando pido que se retiren y no soy capaz de despedirme.

Pelotudos

Todos ustedes son una manga de pelotudos, de esos que me hacen sentir tan bien como mal, tienen todo el control de mi cuerpo, son los protagonistas de la obra en la cual me encuentro como un títere suyo. 
A veces siento que quieren jugar con lo que queda de mi, y otras veces creo que tienen muchos tarros de boligoma para pegar los pedacitos de mi corazón, que poco a poco, ustedes y yo rompimos. 
No los culpo, aunque a veces tengo ganas. Quiero que sepan que tengo una bronca inmensa que me come por dentro y me hace decir y/o sentir cosas que no quiero. Y aunque los quiero, muchas veces me hacen mal.
También me hacen bien, porque están ahí contándome chistes que no entiendo, cantando canciones que no me gustan, cinchándome el pelo, y el alma, y a veces los arrancan de mi cuerpo, a ambos. Y ahí es cuando duele, y cuando quiero que se alejen, y hago todo lo posible para que no estén, y me doy cuenta que estoy sola, sentada en un rincón de un cuarto que desconozco, imaginando situaciones que jamás van a pasar, deseando conocer cosas que jamás conoceré y queriendo no ser yo.
En momentos como éste odio la risa de Cerebro, el de El laboratorio de Dexter, "ja ja ja, ja jaja jaja" me irrita tanto que me dan ganas de romper la tele. O la computadora, cuando se me empiezan a reproducir solos los vídeos que les comparten sus tíos, o sus abuelos.
Me siento sola y molesta, algo frustrada, y no quería faltar al liceo.
Tengo ganas de no existir, tengo ganas de irme por un ratito a alguna canción de Blink, como Adam's Song. 
Tengo ganas de fumarme un porro del tamaño de la Torre de Pisa. Y quiero un capuccino pero no puedo, porque después me duele el estómago. 
Estoy tan enojada que siento que todo mi dolor emocional empieza a pasar suavemente a mi cuerpo y de repente me enfermo. No como Horacio Quiroga, se manifiesta en mi salud y es algo que hace que me enoje aún más.
Probablemente tenga algo que ver con ser mujer y adolescente, o capaz que soy una caprichosa de mierda que hoy no tiene ganas de tener un buen día.

Ella

Camina la noche como ninguna
Las calles del barrio fueron su cuna
Ella no sabía quién era su padre
Y nunca entendió el amor de su madre
Ella pensaba cada mañana
despertar al sol y que su vida cambiara 
Estaba llena de historias raras
y sólo buscaba alguien que la amara

Y un día partió, en busca de algo mejor
Ella sabía que volver sería mucho peor
Nació en el dolor, se fue detrás de una canción 
Ella cantaba para engañar a su propio dolor
El barrio extrañaba su hermosa locura
Ella caminaba siguiendo la luna
Se fue por amor, no se fue por cobarde
Y nunca entendió el amor de su madre

Y un día partió, en busca de algo mejor
Ella sabía que volver sería mucho peor
Nació en el dolor, se fue detrás de una canción
Ella cantaba para engañar a su propio dolor
Camina la noche como ninguna
Las calles del barrio fueron su cuna
Ella pensaba cada mañana 
despertar al sol y que su vida cambiara

Y un día partió, en busca de algo mejor
Ella sabía que volver sería mucho peor
Nació en el dolor, se fue detrás de una canción
Ella cantaba para engañar a su propio dolor.

Rutina

Me di cuenta que mi vida estaba siendo totalmente rutinaria ayer, lunes, cuando el profesor de dibujo nos dijo qué lámina hacer. Desde que empezaron las clases hacemos la misma lámina, una mujer con el curioso reflejo de una perla blanca y unos sensuales labios, que si observamos con tranquilidad encontramos a los mismos mojados, e incluso una gotita de saliva. El punto es que la dibujamos en dimensiones pequeñas. también en blanco y negro, ayer con sus colores originales y hoy, hoy con los colores que tenga ganas. Y por ahí la joven cambia, y por ahí veo diferentes etapas de mi vida, mis épocas más oscuras y también las más coloridas, pero no puedo evitar la notable rutina en la que me encuentro estancada, y a pesar que, para sentirme mejor me estoy levantando todos los días a las 10 de la mañana para desayunar, y luego hacer las cuatro comidas del día, mi orgullo de no querer tener una rutina puede más que todo, y ahí me pierdo, en los colores, en los años en que los beatles eran en blanco y negro, o en una lluvia lila de esperanza, pero la rutina se me sigue haciendo obvia, y marca presencia, tan profundo como quién se venga de su enemigo con una espada en mano. Y ahí trato de evitarla pero vuelve, y empiezo a recorrer caminos que no suelo observar, y empiezo a escuchar música que nunca me gustó, y a quedarme algunos minutos mirando una lampara de lava. Pero la rutina me acompaña, y no la quiero en mi vida, porque no es mi amiga, ni mi enemiga, no es nadie. No necesita una personificación ni quiero que la tenga, porque no quiero que se apodere de mi.

Te quiero

"Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada 
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos."

lunes, 27 de abril de 2015

voz o vos

Tengo el alma rota, y no se rompió porque sí
quise hacerme la loca y de ella me despedí
me gustaste siempre linda, loca y natural, dijo
te quiero tanto, hasta cuando no das más de desprolijo.

Amarte tanto como pudiese me prometí
y aunque casi dejo de amarme a mi misma, creo que lo conseguí
sos una bufandita de lana que abriga mi cuello
y un cuadro de picasso, bello, bello.

Probablemente mi rima sea la más sencilla
es que no sé escribir poemas mientras me balanceo en una silla
y aunque eso no tenga mucha coherencia
quiero que seas tolerable y me tengas paciencia.

Sos una enferma, me dijeron
pero tengo algunas ideas inteligentes que jamás pidieron
y aunque sé compartirlas contigo
no aprendí aún a conversar con algún enemigo.

Y si me pongo a pensar en cuánto te quiero
probablemente encuentre algún "pero"
y si me pongo a pensar en cuánto me quiero
probablemente no sea sincero

Y aunque en los inviernos fríos me quede sin voz
se que jamás me quedaré sin vos
y aunque tengo miedo, miedo a la noche
(las rochas, las chetas, bailando en mi coche)
sostendrás mi cabello, como aquel broche

Y estaré tranquila.

No sé

Estoy tan irónicamente feliz como triste, tengo ganas de romper todo y a su vez de tirar pétalos por la casa, tengo ganas de que me des un beso y partirte la cara de una piña, quiero que me des un abrazo y que te vayas bien pero bien lejos. Quiero que me digas que me querés, que me querés lejos de tu vida. Quiero que vengas y digas todo lo que tenés para decir hace años, incluso lo que tu cobardía te prohíbe. Quiero que me mires a los ojos y me digas que me odiás con locura, mutua, porque también te odio. Aunque a veces te quiero. Y quiero que te vaya mal. Así no te vas. Y quiero seguir siendo egoísta, o capaz que no. Pero quiero que te quedes. Aunque necesito que seas estable. O capaz que la inestabilidad la tengo yo. Igual no me importa porque es todo tu culpa, porque vos me hacés ser quién soy. Aunque no es excusa.
Quiero que vengas para quedarte y sacarme de ésta monotonía tan mundana, ésta rutina absurda, éste sistema del orto. Quiero que me prometas que va a estar todo bien, o que vas a intentar que esté todo bien, o que al menos vas a intentar querer que todo esté bien. Aunque no necesito tu ayuda, ni la quiero, ahora, pero hace dos minutos sí. En realidad no sé qué quiero, porque no sé qué querés, o qué quiere ella. ¿Qué quiero? Sacame de acá. Llevame a donde quieras pero sacame de acá, pensé.
¿Qué está pasando conmigo? Ni idea, capaz que es solo un divague. Probablemente.
Estoy cansada y me duele la espalda. No entiendo nada de biología y el parcial es el seis de mayo, y vos no me ayudás. Así que otra vez quiero que te vayas. 
Te echo por el simple hecho de creer que estás acá, porque en realidad nunca viniste ni vas a venir.
Volvé.

domingo, 26 de abril de 2015

Che, Ernesto.

Con el debido respeto, un muy breve relato acerca del comandante Ernesto "Che" Guevara, acerca de las historias que he oído desde pequeña y que en mi mente siguen hasta hoy día.
14/06/1928 - 09/10/1967
Rosario, Argentina.
Hijo ejemplar, recibido de médico. Revolucionario que se dio cuenta que tenía que conocer la realidad de la pobreza de Latinoamérica y/o del tercer mundo, todo lo que los ricos explotaron y sigue explotando. Nosotros, África, entre otros.. Leyendo y preocupándose, preguntándose por qué había tanta pobreza en el mundo. Un ser obsesivo, ejemplar para luchar. Era asmático y cruzó los Andes en moto.
Cuando fue a México conoció a Fidel Castro, a Camilo Torres, y otros, quienes habían echado de Cuba, por tratar de sacar a un dictador llamado Batista.
Cuba era como un quilombo, prostíbulo de los yankees. 
Quisieron tomar el cuartel de Moncada, pero éstos no se rindieron. Revolucionaron la cabeza de la gente, para que entiendan que los estaban explotando.
La Unión Soviética, Marxista y Leninista, apoyó a Cuba, incluso con armas.
La segunda vez que fueron a Cuba, luego de estar presos en el cuartel, con el apoyo de la Unión Soviética y los países socialistas, como Vietnam en ese momento, sacaron al dictador y Cuba fue socialista hasta hoy día.
Él consideraba que donde había injusticia en el mundo, su deber era ir a pelear. Fidel estaba de acuerdo con él pero le decía que no, e igualmente el Che luchó. Se entrenó en Angola. Y entró a Cuba, sin que nadie supiese que era él, ni el mismo Fidel Castro. En ese entonces, le dejó una carta a su familia, que básicamente pedía perdón por lo que hacía, pero que no se preocupaba por las necesidades básicas porque Cuba les iba a dar todo. Entonces se encaminó hacia Bolivia. Él decía que conquistando Bolivia, conquistaría toda Sudamérica, y la tenía clarísima. Bolivia, el lugar en el que fue asesinado, lo encontraron herido por balazos, tirándolo sobre algo que ni mesa podía ser llamado, y las manos sudorosas de Terán que no se atrevían a matarlo... "Póngase sereno y apunte bien, usted va a matar a un hombre" dijo el Che, hasta que terminó con su vida. Luego de eso, y de cortar sus propias manos con las que había luchado para defender nuestra justicia social, lo pasearon colgado de un helicóptero. 
Gracias mi comandante.

Domingo futbolero

Hoy desperté contigo a mi lado, y aunque las cosas no resultaran realmente como esperábamos, estabas allí. Me cuestiono algunas cosas acerca de las discusiones que hemos tenido a lo largo de éstos años, pero el hecho de verte hace que simplemente desaparezcan. El tiempo al lado tuyo viaja tan fugaz como las estrellas que observamos por las noches en la costa. Casi tan rápido como la luz.
Y ahí están dos enamorados tratando de encontrar su libertad. Hablando sin decir nada, besándose sin rozar sus labios, acariciándose sin siquiera colocar las yemas de sus dedos sobre alguna parte de su cuerpo. Es un espacio que se creó hace millones de años atrás, en el que los enamorados se refugian cuando quieren estar solos, con la única compañía de uno mismo, porque realmente ellos dos, nosotros dos, somos uno. Es un lugar en el que el pasto abunda y podemos encontrar varias guitarras sin dueño por la vuelta. La contaminación misma de la ciudad de Montevideo se desvanece rápidamente en el maravilloso color violeta del cielo durante el otoño. Y se ven manos agarradas, de esas que no se despegan, abrazos, miradas que comienzan a encontrarse, más abrazos, una suave caricia sobre sus cuellos, algunos abrazos más, y si nos mantenemos en silencio podemos escuchar los latidos de sus corazones pidiendo a gritos una eternidad en aquel paisaje, y si observamos con delicadeza quizás podamos ver sus almas conectadas con finos hilos que a simple vista somos incapaces de predecir. El viento que también los acaricia pide compañía a las hojas de los árboles que sin siquiera dudarlo obedecen a quien les ofrece unos mimos suaves, cada día de sus vidas, durante cada estación. Las parejas que se atreven a cruzar aquella montaña verde que se ve a lo lejos descubren el paisaje ideal para la ocasión, y se sientan en aquel banco color papel, junto a los caminos coloridos, amarillos, marrones y verdes por las hojas que acompañan a abril, y otras color rosa de aquel palo borracho que está defendiendo su cuerpo de éste amor adolescente que alguna vez lo lastimó y generó gruesas espinas. Y ahí los encontramos, observando un río y el sol que muere, mientras su compañera blanca y brillante lo sustituye y arropa a los enamorados, iluminando sus rostros y bañándolos con un azul oscuro que no puede opacar la luminosidad de su amor. Y ese es el momento en el que deciden regresar, y sin darse cuenta simplemente están acostados, tomados de las manos, mirando un capítulo de los Simpsons, y ahí, ahí es a donde me llevás vos, amor de mi vida.






jueves, 23 de abril de 2015

tupamaro


último día

23, mi número favorito después del 7, el número que más me acompaña, nobody likes you when you're 23, creo.
Después de ver una película acerca de un juego en el que debías decidir entre dos opciones, una tarjeta con una prenda un tanto complicada, o meter tu cabeza en un barril lleno de agua durante un minuto me pregunté: ¿Vos abrís la tarjeta o metés tu cabeza bajo el agua?
Desviándome del tema, aunque quizás no tanto, entendí que lo curioso de la película es cómo éstas situaciones se nos presentan todo el tiempo, éstas situaciones llevadas a un film exagerado en el que, si no decidías meter tu cabeza en el barril con agua durante un minuto, probablemente tendrías que arrancar tus dientes uno por uno, o cortarte un ojo, o incluso estar más de 3 minutos debajo del agua. La vida misma, sin darnos cuenta, decidimos. 
Jamás me paré a pensar si "hago ésto o ésto" pero con un juego en el que te obligan a tomar una decisión que puede acabar con tu vida, empezás a notar la importancia y las consecuencias de la misma. Algo que nosotros los impulsivos o aquellos que improvisamos no solemos notar.
Lo interesante de ésto es que por un momento me puse a pensar en qué haría si hoy, jueves 23 de abril, fuese el último día de mi vida y se me diera la oportunidad y el tiempo de hacer todo lo que siempre quise. 
Probablemente empezaría por abrazar, quizás abrazar a quienes me odian, también a aquellos que me quieren, porque los quiero, y si no hubiesen formado parte de mi vida, yo no sería la mitad de lo que soy. Seguramente, después de los infinitos abrazos hacia seres queridos, buscaría una habitación un tanto aislada y en lo posible de color blanco, ese blanco tan triste de hospitales, me quitaría la ropa y echaría sobre mi, pintura, varias latas de colores de pintura, mientras suavemente acaricio aquel cuarto procurando felicidad en las paredes calladas que tanto ocultan, besándolas y conectándome con las mismas.
Pediría que me dibujen, no una, varias personas. ¿Qué verá de mi cada una? Quiero que alguien me dibuje en blanco y negro, quiero otro con sus colores preferidos, quiero que alguien se coloque unos auriculares con discos que suelo escuchar cuando estoy cansada, y con sólo verme una vez, se deje llevar por la música, por mi imagen, y ahí, recién ahí comience a dibujar, sin verme.
Probablemente pediría perdón..

  • Perdón por no haber pasado más tiempo contigo.
  • Perdón por hablarte mal.
  • Perdón por manifestar mi enojo de forma perjudicial para vos.
  • Perdón por no haber estado cuando me necesitabas.
  • Perdón por quedarme con tus bombachas.
  • Perdón por robarme tus calzoncillos.
  • Perdón por revisarte el botiquín la primera vez que fui a tu casa.
  • Perdón por comerme el último pedazo de chocolate, sin partirlo a la mitad.
  • Perdón por comprar comida y esconder los paquetes vacíos debajo de la cama.
  • Perdón por agarrar tu ropa y devolvértela sucia.
  • Perdón por haber perdido años de mi vida, y de tu vida.
  • Perdón por ofenderte.
  • Perdón por golpearte.
  • Perdón por agredir.
  • Perdón por dejar que las cosas se me vayan de las manos.
  • Perdón por quererte mal.
  • Perdón por no soportar tu rutina.
  • Perdón por jugar únicamente por el resultado.
  • Perdón por fallarte.
  • Perdón por prometer estar ahí y al último momento convencerme de que no estoy lista para estarlo.
  • Perdón por no acostumbrarme a que no seas lo que pensé que serías.
  • Perdón por dejar los platos sucios.
  • Perdón, porque se me pegaron los fideos a la olla.
  • Perdón, porque se me quemaron las hamburguesas.
  • Perdón por invitarte a comer, y esperarte con fideos con manteca y queso porque no sé cocinar. 
  • Perdón por lastimarte.
  • Perdón por lastimarme.
  • Perdón por mentirte, o mentirme, o mentirnos.
  • Perdón por agujerear tus medias favoritas.
  • Perdón por romper el teléfono de casa.
  • Perdón por romper cuatro de los seis vasos que compraron para tu cumpleaños.
  • Perdón por no festejar la navidad desde que te fuiste.
  • Perdón por dejar comida una semana adentro del microondas.
  • Perdón por usar tu desodorante y tus cremas.
  • Perdón.
Quizás intentaría por única vez dejar la vergüenza a un lado y ser capaz de contar todo esto frente a vos, frente a él, y frente a ellos. 
Iría a Europa.
Me tiraría en el pasto con mis perros mientras me llenan de despedidas que no duelen.
Rompería un par de platos, porque vasos ya rompí bastantes.
Juntaría flores, de esas que me dan alergia. Tocaría a una araña, esas que me dan pánico. Abrazaría a un payaso, esos que me aterran. Subiría a una montaña rusa, esas que se parecen a mi vida con sus altibajos. 
Trataría de encontrar más figuras en las nubes, y más rostros en los tronco de los árboles.
Caminaría descalza sobre la orilla del Río de la Plata mientras el sol muere, y yo con él.
Miraría un poco las estrellas. 
Me iría.
No hace falta que sea el último día de mi vida, porque yo ya tomé mi decisión.

martes, 21 de abril de 2015

Fuerza

Jamás me habían dicho que tan capaz podía ser hasta que decidí empezar a hacer algo por mi. El día en que me di cuenta de que tuve una educación un tanto diferente a los compañeros que solía tener a mi alrededor. 
Tuve una mamá y dos papás, del que me arrancaron de sus brazos, tal vez erróneamente, tal vez no, y el que se quedó en un mismo cuerpo, mamá y papá.
Doloroso era ver niños que se avergonzaban de sus padres en los actos de la escuela.
Hoy, me emociono cuando veo a un padre llevando sobre sus hombros a su hijo.
No lo culpo, yo también hubiese dejado que me echen, porque quizás si no lo hacían me terminaba yendo yo.
Yo tampoco hubiese buscado ayuda, yo también me habría equivocado. Comprendo que, la Soledad es su fiel compañera. Es una lástima que sigas tan sola, Soledad, como la última vez que te vi, y a su vez, con el mejor acompañante que vas a tener en tu vida.
¿Cómo es tu relación con él? ¿Es cierto que todos los días te cuenta de aquellos días en los que jugábamos al fútbol, a meter un gol de arco a arco, los cuales estaban hechos de botellas con agua? que las robábamos, pícaros, de una pequeña planta, porque según mi abuela éstas botellas ahuyentaban a los perros. 
¿Te cuenta cuando hacíamos ángeles de arena? no de nieve, de arena, arena.
¿Te ha contado acerca de las infinitas charlas sobre el anarquismo y el marxismo? ¿O quizás sobre Ernesto "Che" Guevara? ¿O su amor infinito hacia Fidel Castro? O tal vez la dictadura que le tocó vivir, o tal vez los trabajos que ocupó, o tal vez sus valores incomparables.. sólo tal vez.
¿Te contó que dejó de tomar Pepsi porque fue sponsor de Nacional? ¿Acaso te contó las cuarenta y cinco mil fechas que se acuerda? Cumpleaños, aniversarios, tuyos, del vecino, de su ex compañero de banco hace 40 años atrás, el cual falleció hace 20 años probablemente, o está casado y tiene dos hijos y un gato, pero que jamás volvió a comunicarse con él. ¡Qué orgullo de hombre! Si sólo fuese capaz de mirarse en el espejo y reconocer la mitad de lo que es.. 
Nadie se mete con él, él ya tiene suficiente. 
No merece ser atormentado por esos demonios de la noche aunque a veces él los busque mezclando antidepresivos con alcohol. ¿Que se sentirá no ver a tu hija, Soledad?
Yo sé lo que se siente crecer sin un padre, pero aún así tengo gente a mi alrededor, y él, él está solo. ¿Por qué? ¿No crees vos también que es demasiado inteligente para estarlo? Tal vez su potencial es mucho para nosotros. Lo admiro.
Ya es 21 de abril de 2015. Cumpleaños de mi suegra.
Son las 03:45 de la mañana y, tengo que estar en pie a las 09:15 para hacerme esos estudios que una vez más van a demostrar que mi salud está bien, quizás con los glóbulos blancos un poco altos, pero aún así demostrarán que mis nervios tendrán que bajar las revoluciones, que tengo que dejar de quemarme la cabeza, de buscarle la quinta pata al gato, que baje un cambio, y todos esos curiosos sinónimos de "Pará loca, si seguís así vas a explotar. Meditá las cosas un poco más. ¿No te gusta el té? ¡Qué lástima! Porque te vendría bien uno, capaz que acompañado de algún libro de Mario Benedetti, o uno acerca de la Segunda Guerra Mundial, la caída de Hitler, del Holocausto, esos que te gustan a vos. Capaz que releer El retrato de Dorian Gray, que por ahí en algún momento quisiste entrar en su mente y alma, pero no pudiste, quizás porque la vendió para permanecer joven y te demostró que no es la solución. Si no querés leer porque se te cansó la vista y a veces los lentes se te caen ya que, como te dijeron todos los oculistas que visitaste, tenés la cara chiquita e incluso el lente más pequeño te iba a quedar grande, podés ponerte a dibujar, y si por ahí se te cansó la mano o te quedaste sin tinta podés escribir, de esas cosas que te salen sin necesidad de borrar porque salen del corazón y no de tu cabeza, aunque me gustaría que te prepares algo para comer, mientras mirás algún dibujito que te recuerda a tu infancia, esa en la que te despertaban con una taza de color anaranjado con leche y vainilla,  y seis pepitos, dentro de aquel tarro verde agua en el que ahora comes cereales. Si no están pasando los dibujitos que te gustan podés apagar la tele y tocar la batería invisible con las baquetas reales que tenés cerca de tu colección de discos, la batería está pendiente, esperándote, aunque ahora no esté acá, sabemos que la sentís. Creo que tendrías que abrir más seguido los postigos, así la luz que entra a tu cuarto es más pura. Así no estás en oscuridad, así no te convertís en oscuridad.Y quizás hasta puedas dormir una de tus siestas, porque vas a conseguir el tiempo que necesitás y buscás hace tiempo. Podés fumar los cigarros que quieras, inhalá y exhalá, los componentes de éste pueden ser mortales a largo plazo, (como la vida misma, o el amor) o tal vez no. Podés inhalar nicotina, y quizás no solo exhales ese humo blanco con olor detestable (y más cuando estás enferma), sino que tal vez exhalás más que eso, exhalás todo lo que te está atormentando, lo dejás ir, pero a su vez, aunque lo dejes libre, te seguís intoxicando; y sos consciente de eso. Viví como quieras, pero no te olvides de lo que sos, ni de lo que pretendés llegar a ser."
Y ahí me quedo pensando, mucho tiempo, como hasta las 04:25 de la mañana, mientras escucho sonar alguna cumbia en mi cabeza, y con solo mirar al costado de la cama encuentro mi tranquilidad, y está acá, durmiendo... te quiero.
Y cierro los ojos y mi cabeza se relaja, me promete que todo va a estar bien, me pide que la recueste sobre la almohada, que me tape con el acolchado porque prendí el ventilador y no quiere que me resfríe, que me quedan cuatro horas y media para dormir, y que me quiere, y promete acompañarme, acompañarme más que la misma Soledad, porque comprende la mente de papá, esa que ha sido destrozada, y no permitirá que eso me suceda. Nunca.

lunes, 20 de abril de 2015

biología

Hoy estaba en la clase de biología y preguntaron qué era PRO, la profesora comentó que desde que se lanzó la campaña PRO (Propuesta Republicana) se cree que PRO es avanzar, que no pensemos en Macri a la hora de hacer el parcial.
También nos comentó que, el ADN es una cadena doble unida por las bases nitrogenadas.
Las bases nitrogenadas del ADN contienen
-Guanina
-Citocina
-Adenina
-Timina
y todas terminan con INA, como Agustina, que de hecho no tengo ninguna amiga que se llame así, o Carolina que solía ser una gran compañera, una vez fuimos al cine y todo.
Nos explicó que la Guanina siempre se va a juntar con la Citocina, y la Adenina con Timina. Nos sugirió que, para acordarnos, pensemos en el GTA Vice City.
Ejemplifico: GTA Vice City
Entonces así, solo capaz, podíamos acordarnos de que la G se une con la C y que la T se une con la A.
Y cuando hablaron de las enzimas me dieron ganas de que vengas encima mío, o yo encima tuyo, como quieras.

domingo, 19 de abril de 2015

2003

¿Te acordás cuando fuiste a España? 
Vos trabajabas en Uruguay España, mutualista que cerró en el 1º de diciembre de 1999 y vos la ocupabas. Yo tenía dos años. 21 de junio de 2003, tenías 40 años. Plena crisis económica en Uruguay.
Así como su padre viajó desde Europa a Sudamérica durante la Segunda Guerra Mundial, el mío lo hizo al revés.
Quiero hablar sobre éste señor, Iafet (Jafet) Crosara, el abuelo hache (H) 
Un tano como pocos hay, y cómo expresa su nombre, una persona perseverante, admirable, adaptable, gentil, vivaz y amigable. Un pensador liberal. ¿Por qué no te conocí?
Abuelo hache, tengo tantas cosas que contarte, yo estoy bien, tengo el color de tus ojos, y orgullosamente tu apellido. ¿Cómo estás? ¿Dónde estás? 
Quisiera decirte tantas cosas que si tuviese la oportunidad de encontrarme contigo, algún día, sólo por un momento, estoy segura que no las diría, y que sólo te abrazaría.
Vos te fuiste, yo llegué. ¿Mi deber es ayudarlo?
Me contaron que siempre fuiste un tipo tranquilo, jamás levantaste la voz, y eras capaz de enseñar. ¿Voy a poder con ésto? Justo estoy hablando de vos, se escuchan llantos y me dicen que eras el tipo más grande que podía existir en el universo, mientras maldicen el hecho de que hayas venido para acá, eras bueno, como la abuela Coca, que también se murió en Uruguay.
¿Te acordás cuando pescabas con papá en la aduana? 
En el año 69 vos tenías un opel rekord, un día, por alguna razón, no llevaste a papá, él se escondió en el auto y cuando llegaste lo descubriste, mientras su mamá lo buscaba y te sofocaba a llamadas. Cuando lo encontraste le dijiste ''te vas a quedar hasta que nos vayamos" y a los cinco minutos le abriste la puerta y lo invitaste a pescar.
¿Sabías que él se culpa mucho por no ser como vos? también por no haber estado tanto tiempo contigo. 
Hay tantas anécdotas sobre vos, pero más de lo mismo, eras un tipo excelente.
Me contaron que cuando nos mudamos a Canelones, a los tres años me quedé sentada mirando la casa del frente. Corrí hacia mis padres y dije "quédense tranquilos, el abuelo hache nos cuida, tiene unos ojos hermosos, le creo" pero nunca te vi.
Decías que ibas a los boliches, pero no tomabas. Comprabas una Coca-Cola y jugabas al billar. 
Los últimos años estuviste muy triste, llorabas por los rincones, sin pedir nada  a nadie, estabas angustiado por el trabajo, ¿qué pasó abuelo? Pero te fuiste... y mi padre tenía 22 años.
Te fuiste el 5 de octubre de 1984. 
Y papá dice que yo, yo nací el 1 de octubre (OCT) al igual que mis siglas. Oriana Crosara Troise. 




pensar

2010.
Una niña de 1 metro y 45 centímetros, un apodo, grupos de amigos acá y allá. Algún porro, algún cigarro, algún beso.. sólo un beso, sólo el primer beso.
Un liceo privado a tres paradas de su residencia.
Un niño que le pagaba las fotocopias, una chica que se sonrojaba.
Un profesor que pedía silencio, un compañero que hablaba.
El novio de mi amiga sentado atrás de la misma. El chico que pagaba fotocopias sentado un banco a la izquierda y cuatro más hacia atrás.
Un secreto que debía ser guardado, un secreto que no guardé, una amiga menos, una amiga más. 
Una pelea, una reconciliación, una ida a buscar nueces, un hombro quebrado y una amiga con muletas.
Un 12 en un escrito de matemática, ninguna materia pendiente, incluso con yeso y escribiendo con la mano izquierda.
2011.
Misma niña, misma estatura, mismo apodo, ya no mismo grupo de amigos. Algunos porros, algunos cigarros, más besos, feos.
Mismo liceo, mismas personas, ya no más fotocopias gratis, pero sí un amigo.
Ella en la misma clase que yo, una alumna nueva, peleas con profesores, portazos, enojos con y sin razón, aunque siempre creímos que sí, hasta el día de hoy.
Pelo largo, rubio, uniforme, a veces con pollera, a veces con Hering. A veces con canguro, a veces con campera.
Una plaza, unos amigos, unas motos, algunas bicis. Fotos, hamacas, toboganes.
Una amiga que perdonó porque entendió pero a su vez el rencor iba y venía. ¿Eso es entender? alguien que nunca terminé de conocer.
Una nota baja, dos notas bajas, tres, cuatro, cinco. Cinco.
¿Por qué? yo estudié para biología. No importa.
Tres materias salvadas, dos materias perdidas. Inglés e historia.
2012.
Misma estatura, mismo liceo, mi amiga se fue, pero otra volvió. Nos sentábamos juntas, jamás prestamos atención, robábamos tiza y decíamos que tomábamos merca, nos reíamos de la profesora que se ponía a comer yogur con cereales en clase. Un uno en esa materia, un abandono, un examen libre, cajas de cigarros, porros mañaneros.
El timbre de la muerte, la hora de quedarse sola.
Muerta de hambre en la hora de gimnasia, la primera vez que dije esternocleidomastoideo. Un 10. Una materia aprobada.
De 15 materias, 12 bajas. Literatura, ECA y gimnasia altas.
3 meses de clase, de 12 bajas pasé a 6, 5 fueron las que reprobé.
Física, química, dibujo, geografía y cívica.
Materias pendientes del año anterior, inglés salvado con 6, solo porque sí, porque hice todo mal.
Historia iba a tener que esperar hasta diciembre. Igual la salvé.
El fin del mundo. Una persona nueva que vive a cinco cuadras de mi casa. Hola.
Primer examen, geografía. 
¿Qué es esto? ¿Cuándo lo di? Yo que sé de dónde sale el arroz, botija. Perdí el examen, con 4.
Mi turno para el oral, necesitaba un 8.
-¿De dónde viene el arroz?
-...
-¿Estás bien?
-Sí, pero a mi no me mandaron a estudiar de dónde viene el arroz.
Examen perdido, 2.
Hora de dormir, y después vemos. 
Desperté, planes rotos, no quiero dar exámenes, me voy a hacer un tatuaje de blink. 
Verano.
2013.
Me hice el tatuaje de blink. Lo conocí, me enamoré. Hola! sólo un hola.
20/01 el primer beso real.
03/02 el primer novio real.
Todo parecía bien, hasta que me cambié de liceo. Un liceo a seis cuadras de mi casa, un liceo enorme. Primer día, 7 de la mañana, tratando de encontrar una cara familiar. 
Entré a clases, me senté adelante, se presentó la profesora de matemática y después de dos horas me di cuenta que esa no era mi clase, busqué la mía y fui, se volvió a presentar la profesora de matemática. Cuatro horas seguidas de lo mismo.
Me fui fumando un cigarro. Los otros días no volví, daba vueltas por el barrio a las 7 de la mañana, escuchando a los pibes chorros y a veces a radiohead. 
Los días que mamá se iba temprano eran los días de suerte, salía, daba una vuelta y volvía a casa a dormir. Si por alguna casualidad llegaba antes, por otra casualidad "yo también salí antes, qué bien ¿no?"
Me quiero cambiar de liceo.
''Liceo nuevo, vida nueva'' mentira. 
Un liceo a unas, no sé, no pienso contar, pero pensá que si el ómnibus iba relativamente despacio llegaba en media hora. Pero lo bueno fue que todos los días tenía una hora fija de música, ida y vuelta. Aunque las vueltas eran frías, tanto que una vez quise prenderme un cigarrillo y cuando intenté sacarlo de mi boca me arranqué un pedazo de labio, y fumé el cigarro con gusto a sangre, horrible.
-¿Cómo me está yendo?
-Y mirá, metele a los parciales, tenés todas bajas.
"METELE" ¿qué querés que le meta? tengo todas bajas.
Las idas al liceo eran divertidas porque comprábamos cositas para comer y nos hacíamos las pelotudas esperando que pase el tiempo para decir "uy, entramos hace media hora, ya fue, no vamos nada" y poder volver a casa a dormir. 
-¿Vamos a dejar el liceo?
-Y sí.
Ese año no hice más nada que pasar acostada y visitar a mi novio en su casa. A veces, cuando me levantaba temprano tenía que ver "Día perfecto" mientras mis días eran la mierda más grande que puede existir. ¡Qué agotador no hacer nada! incluso más agotador que sí hacer. 
Y así pasaron seis meses de estar acostada.
Y de jugar al Zelda, el que nunca pude terminar porque como me descargué el emulador del Nintendo 64 por ARES no me andaba eso de "guardar", y jugaba todos los días, pero desde el principio, hasta que me cansaba, siempre en el mismo lugar. Te odio ARES. 
Era todo tan igual, incluso el Zelda. Yo era Link atrapada en una rutina totalmente repetitiva en la que me daban órdenes de lo que debía o no hacer, y yo cumplía, pero nunca avanzaba. Llegaba al mismo lugar y de repente, como por arte de magia, ya era demasiado tarde y tenía que descansar. Curioso haberme quedado en una parte en la que estás en un círculo y hay fuego (super explícita) pero tampoco soy un gordo friki. Sólo me gusta ese juego. Era yo, ahí, corriendo en círculos con una espada en la mano, un escudo en la otra, el centro era puro fuego/lava y alguien me perseguía para re pararse de mano, era como si mi "yo" que sabía que no estaba haciendo las cosas bien me quisiera advertir algo, o no, capaz que es sólo un juego precioso.
2014.
Ansiosa por volver a estudiar, anotada en el mismo liceo en el que tuve el primer día cuatro horas seguidas de matemática, aunque por suerte, ésta vez, en la tarde.
"qué me importa" dije, "yo voy a ir a estudiar, y si no conozco a nadie me chupa un huevo"
Muy valiente hasta el primer día en el que sentí que había un bicho adentro de mi estómago que en cualquier momento me abría al medio y mataba a todo el liceo. Igual cuando entré a la clase se me pasó.
"¿Quiénes son éstos pelotudos?" pensé. Y me senté adelante, pero no en una fila, adelante, literalmente casi a medio metro del pizarrón, "así no les ves la cara" me decía mi cerebro y yo me reía. 
¿Quién fue mi primer profesor? ¡Exacto! Matemática. 
-¿Vos sos esa nena que tuve el de alumna anteriormente y se cambió, nadie me avisó, y estuve todo el año diciendo tu nombre de la lista?
-Supongo.
Ya veía como empezaba la cosa, cuántos más se iban a quejar de que tuvieron que decir mi nombre no sé, 100 veces, si soy hermosa y mi nombre también, piensen en la escritora Oriana Fallaci si no quieren pensar en mi.
Tuve una "amiga" que al poco tiempo dejó de ser mi amiga, no sé por qué, también fue de los peores años de mi vida, al igual que el 2012. Igual prometí no volver a hablar de eso, no me interesa. Así que sólo voy a decir que fue un error, el cuál me perdonaron. Y está bien.
El último mes dije ''me tienen podrida" y dejé de ir al liceo, evidentemente había sido "buena alumna" según la directora y la adscripta.
-¿Entonces puedo dejar de venir?
-No.
Ahí descubrí que es tan cierto el poder del cerebro que me asusté. Me enfermé, jodidamente, y tuve que reposar un mes, mirá que coincidencia, ¡y yo que no quería ir! ¿las cosas estaban a mi favor, o en mi contra? ¡A mi favor por supuesto!
Eso pensé durante ese mes, hasta que pasé de año, por fin, con casi todas las materias con seis y siete, cuando había llegado a un promedio de 10. 
Ahí me di cuenta que decidí yo misma enfermarme para no ir, porque estaba cansada, que es cierto, pero podría haber dado todo de mi. 
También le prometí a mi psicóloga no volver a sentirme mal por éste tema, porque esfuerzo de mi puse, quizás no todo, pero...
De todas formas acá estoy. 
2015.
¡Hola!
Éste año empezó bien, estoy aprendiendo cosas nuevas y no las mismas cosas que aprendí durante tres años. Estamos yendo juntas al liceo que tanto odié y que hoy creo que lo quiero, vamos en la noche, lo que nos da tiempo de dormir hasta la hora que tengamos ganas. Y de poder pedirle a ella que me explique lo que no entiendo de matemática (es decir que me explica todo, y cuando no, se lo copio)
Puedo decir que mi cuarto se está volviendo mío, (y mi vida también) y no un cuarto en el que me adapté a estar, que antes era de mis viejos. Fue pintado, le coloqué cuadros, una mesa de luz con una mantita super fina amarilla, algunos palillos artesanales de una feria con diseños de marcianitos. Una lámpara de lava que compré por el 2007 y nunca usé. Coloqué cuadros, también en el pasillo, uno de Marilyn Monroe y otro de Elvis Presley.
Encontré cerca de 15 encendedores. Tengo dos latitas para guardar porro, una de una chalita, y otra de una mujer en bolas. También me trajeron un collar de Indú de un nene llamado Mateo, al que mi persona favorita le dice "Hola señor Homeros" 
También tengo un sillón en el cuarto, una guitarra, el placard ordenado, menos ropa, aunque sigo con bombachas de bandana y las ketchup que las usaba cuando estaba en primero de escuela, y medias agujereadas que no quiero tirar porque pienso que son "recuerdos".
Estuve una semana sin fumar cigarrillos, "¡bien!" pensé. Ahora estoy fumando uno, había dejado de fumar sólo porque estuve con vómitos. Igual está bueno felicitarse. 
También prendo velas y descubrí que mi incienso favorito es el de vainilla, y me gusta prenderlo cuando escucho a Janis Joplin mientras me baño en la bañera, y no en la ducha.
También me baño menos, pero cuando me vuelvo a bañar lo disfruto más.
Éste año cumplo los 18 y quiero una torta de Blink. Y una moto, en lo posible una vespa, aunque mamá me dijo que no, yo sigo con mis utopías. 

Me olvidaba de algo.. crecí, aunque mida 1,47, crecí.

sábado, 18 de abril de 2015

Caretas



recuerdo..


 Tengo una hija pero la tengo tan lejos
que para verla preciso un puente,
que cruce muros, ríos y selvas,
que cruce mares y algún continente
Y ella, ella me cuenta de sus proyectos,
y de los sueños en su frente
¡Ah! Pero entonces ¿qué busco?
Si ya lo tengo ¡Tengo un puente!
¿Lo tengo?