jueves, 30 de julio de 2015

Imbécil

Estoy pensando en lo imbécil que sos y en lo injusto que es tener que ser yo quién decida irse pero también tener que ser yo quién empiece a extrañar. Ser yo la que se va porque no te aguanta, ser yo quién vuelve porque no puede estar sin tus tortillas de arroz. Te odio, porque hacés las cosas mal y te chupa tanto un huevo que no te parás a ver como están los demás. Y lo peor es que no te odio, te amo. ¿Para qué? Si no obtengo ni la mitad de lo que soy capaz de entregar por vos. O capaz que sí, y es tanto que no lo puedo aguantar. No pretendas ser mi amiga y discutir las cosas como tal, porque hasta la amiga más basura que fui es capaz de preguntarle a cualquiera cómo está. No pretendo que te metas en éste agujero lleno de mierda, espero que se te ocurra la brillante pero cliché idea de traer una escalerita del orto y ayudarme a salir. Pero trato de convencerme de que no me importa si no te importa. Trato de convencerme de que también estás metida en un pozo lleno de agujas que te perforan la piel y por eso, justamente por eso, estás tan amigada con ese enorme círuclo que veo que te rodea, ese que tenés como carcasa, como protección. Y creo que tendrías que empezar a abrirla más seguido, de vos aprendí que si estás en la oscuridad en ella te convertís, no obstante, no das el ejemplo. No te quiero ver más.
Aunque sabemos que es mentira.
Y que mañana voy a volver.
Y lo odio.

viernes, 24 de julio de 2015

Piedritas en tu ventana

Te voy a observar y no te preocupes
a veces necesito estar segura
de que sos real y no te fuiste
y perdoname si ignoro
la política,
el mundo,
el oro...
simplemente basta con mirarte un poco
y si no me crees mirá
voy a tirar una piedra a tu ventana
mientras te canto una canción
y voy a buscar algún coro
para que diga todas esas cosas cursis
que realmente adoro
pero no porque me gusten decirlas
me gusta que tus mejillas se enciendan
porque en algún momento fueron
quienes hicieron que mis miedos se desprendan.



miércoles, 22 de julio de 2015

Blanco y negro

A veces quiero hablarte pero no se me ocurre sobre qué, a decir verdad nunca hago nada y cada vez que venís y me contás lo que haces me sorprendés. Me meto en la historia porque por un momento estoy viva, y es porque estás ahí. Tal vez no formé parte de la historia, aunque si me la contás probablemente sí, porque me siento tan llena de luz, como los ojitos de mi abuela, esos que cuentan historias como las que vos me contás pero ella las dibuja en mi cabeza con acuarela. O como los cachetes arrugados de la tuya, esos con marcas que reflejan una vida llena de cosas que ni vos ni yo vamos a entender. Y por ahí nos estamos preocupando demasiado, porque mi abuela siempre dice que ellas sí tienen motivos para estar a mil. Cuando me contás tus historias me doy cuenta de las ganas de escucharte que tengo, porque me trasladas a momentos en la historia en los que todo era en blanco y negro, y te imagino ahí sentada en el campo, con un vestido que resalta tus labios, viviendo la vida con reglas, pero viviéndola a la luz de las velas. Esas velas que encendías por si te quedabas sin luz, y por alguna casualidad debías moverte de la cama en la que estabas, porque en ella probablemente una víbora de cascabel encontrabas. Te escucho y te imagino siendo la hermana rebelde, la hermana que insulta, la hermana que los hierros rotos suelde. Esperando a tu enamorado y aquel beso que él también espera. Ese que probablemente a tu padre molestó cuando lo vio, ese que seguramente hizo que tu mamá haga complot con él; aunque a escondidas te haya preguntado "¿qué tal besa aquel?". O tus historias más recientes, esas en las que no parás y sos capaz de bajarle todos los dientes a quien intente detenerte, porque como hoy dijiste todavía tenes cuerpo y voto, y acá estás para decidir sin que lo hagan otros. Y siempre te mantuviste firme, aunque cada tanto en la noche llorabas, sé que es porque estás cansada, y más de un abrazo esperabas. Y a veces no te los damos, es que nos sorprende que seas tan fuerte, por momentos sentimos que te gusta ser totalmente independiente. Pero después te miro a los ojitos, esos color cielo, y me doy cuenta que sos como un osito, y estás cansada de los señuelos. 
Te quiero y por favor no me dejes, yo sé que soy una "boca sucia" pero me gusta que no te quejes. Te quiero, y por favor no te alejes, abuela, quiero que siempre en mis ojos te reflejes.



martes, 21 de julio de 2015

Mi casa es un quilombo

De lunes a viernes a las once te vas
¡mi casa es un quilombo! 
¿será porque vos no estás?
igual dudo que sea eso
cuando vos venís lo es aún más.
De lunes a viernes a las once llegás
no te juzgo
no comparto
cada año una risa aparto
de esas que te daba a cada rato.
De lunes a viernes después de las once me ves
a veces pienso que
como ama de casa te lucías
o al menos se que veía
una sonrisa cada dos por tres.
Si de lunes a viernes
tuviese que elegir
una palabra con la que te pudiera describir
probablemente sería ausencia
pero yo también me tengo que ir.
Y creo que de lunes a viernes
estás un poquito lejos 
ya no desayunás conmigo
ni me decís cuando me miro al espejo
"seguís linda como siempre, dejá ese complejo" 
De lunes a viernes estás cansada
loca, porque tus dientes se entrechocan
aburrida, como una muñeca descosida
exiliada
por tu propio país engañada.
Te vas a las once, volvés a las once
te encerrás en el cuarto
ya no escucho voces
quiero decirte que mi apoyo comparto
pero me lo negás con gritos atroces.
De lunes a viernes
a la soledad me amarro
porque ya olvidé lo que era 
que por las noches me saludes con un beso
de esos con olor a cigarro.
De viernes a domingo
mi casa es un quilombo 
a veces quisiera 
que en mis ojos veas la miseria
y te dejes de tanto autobombo.

sábado, 18 de julio de 2015

Apagado

Revisando debajo de nuestra cama hoy hallé aquella cajita negra que hace tiempo no se abría y me puse a investigar. Por ahí encontré una foto rota, esa que nos sacamos en Atlántida hace tiempo ya. Estaba rota, sí, algo arrugada; y también mi corazón lo está. Encontré unas bolitas, esas con las que jugaba cuando niña, esas que jamás volveré a usar. Encontré una fibra roja; y otra negra con la que estoy escribiendo acá. ¿De qué sirve que me preguntes como me siento si no te interesa escuchar? Aunque si tenés ganas de saber de mi, al celular me podés llamar. O mejor podés venir a visitarme, sabés que la bienvenida siempre va a estar. 
Hoy colgué un atrapasueños, me lo regaló una persona que no conozco, una persona de esas que ni sus nombres sé, porque últimamente he tenido pesadillas, por si te interesa saber, y me despierto empapada en mi sudor, y se me empapa aún más la cara por las lágrimas que sin intención caen; y miro a mi izquierda y es verdad... no estás.
Encontré un cuaderno que prometimos utilizar, pero me sorprendí al ver lo abandonado que está. Me ahogo y vos me observás, nada hacés para intentarme rescatar. Te sentás en un banco a unos metros del mar y te prendés un cigarro, como si fuese un momento para disfrutar. O quizás es porque te ponés nervioso y no estás muy seguro de como actuar. Pero definitivamente el mar no existe, es una metáfora para poderte explicar, porque si al menos el mar existiera mi sufrimiento sería un poco más real. Real para vos que no lo entendés, real para tu cerebro y su racionalidad. Ahogarse en la nada es horrible, es la mejor descripción que pude encontrar, necesito un salvavidas que un corazón sepa curar. Podrías ser ese salvavidas, que con un beso me devuelva los días, pero ya no me besás y poco a poco me marchito más, mientras vuelvo a tu presencia tan racional, esa que no cree que un beso sea capaz de sanar.
Encontré unos diecisiete encendedores, esos que ya no usamos más, esos que a medida que el tiempo avanzaba se fueron apagando ¡y qué curioso! apagado por la vida vas. Y a veces me pregunto si es porque siempre tengo las ventanas cerradas y no dejo que nada nuevo me venga a visitar, pero en seguida esa idea se desvanece, como todo, como todos. Y no quiero que estés acá si en está situación no me vas a acompañar, mejor dejame cerrada, abajo de una cama como a la cajita negra que cada tanto, como hoy, sale de la oscuridad. 

lunes, 13 de julio de 2015

Kwik-E-Mart

Fueron días raros, se comportaron como enemigos. No hubo compañía, o no la noté. Había tomado una decisión para enfrentar esto y definitivamente no había sido la acertada, otra vez. Buscar atención es agotador, no buscarla lo es aún más. Noté que estaba dando pasos hacia atrás, quedando finalmente en la oscuridad, como en el capítulo de Los Simpsons y Padre de familia, cuando Peter entra al Kwik-E-Mart y conoce a Homero, quien estaba escondido en un rincón oscuro, probablemente comiendo rosquillas. Igual no sé qué tiene que ver (además de la parte oscura) pero me gusta hablar de Los Simpsons, porque cuando era chica los miraba con mi padre y aunque no entendía me reía igual, y eso hace tiempo que no pasa. No hablo de mirar Los Simpsons con mi padre, hablo de reírme sin entender, darme la libertad de no tener la necesidad de que algo me de gracia para reírme. Simplemente reír. Y me gusta recordar el capítulo en el que Marge está enojadísima con Homero y éste la lleva a un Motel. Bart, Maggie y Lisa quedan a cargo de una niñera, que en realidad es una ladrona, y recuerdo el miedo que me causaba, y ni idea por qué tanto miedo si yo nunca iba a tener una niñera. Volviendo al sentimiento, observé que es más fácil entrar que salir. Cuando no obtengo los resultados que quiero o necesito, ella me hace compañía, y por un momento se siente bien. De repente, la oscuridad es tal que ya es imposible ver. Quizás, al principio, no estaba tan preocupada porque mientras entraba en ella aún observaba aquel lugarcito con luz, ese espacio que sabía que estaría ahí por si quería regresar a la realidad. Como cuando a los niños se les ocurre agarrar un palo e ir arrastrándolo por toda la calle, creando un camino. Así me sentía yo. Como cuando en las películas sugieren que el más héroe del lugar tome una cuerda para atarla al destino, y regrese, para así llegar todos juntos. Pero, ¿quién me acompañaba al destino? Yo era el héroe, y lo era porque no había nadie más. Y a medida que daba un paso, se alejaba, y sin siquiera darme un minuto para respirar, para digerir lo que estaba sucediendo, desapareció. Es difícil entender quién es el enemigo acá, si la oscuridad o la luz, si el otro o uno mismo. Por el contrario, es fácil echar culpas. 
He estado tratando de entender suficientes cosas como para darme cuenta que algunas no tienen explicación. Como esa frase que dice que "cuando una puerta se cierra, otra se abre" ¿y qué? Si yo abrí una puerta fue porque lo elegí. Y así se cierre una y se abran tres, no es elección mía. Y en realidad no sé qué es elección mía. Aunque una de mis elecciones fue dejar de pedir ayuda, y si querés que te diga qué me pasó, la respuesta es: nada. Fue incluso peor que antes. Fue rendirse y ver como me rendía, y como todos se rendían a mi al rededor. Por mi, por ellos. Yo quería abrazos pero mi cuerpo los rechazaba, al principio eran excusas, "no, pará, estoy mirando éste capítulo de los padrinos mágicos que nunca lo vi" o "dejame mandar un mensaje primero." Pero me marchité y ya no había inspiración para excusas, entonces simplemente decía "salí" 
Me preguntaban si quería habar(SI) no... no; no quiero hablar. ¿Por qué querría hablar? ¿crees que tengo algo de qué hablar? (claro que quiero hablar, tengo un millón de cosas de que hablar) A parte para qué querés hablar si no me entendés, pensaba (a parte para qué quiero hablar si no me entiendo) ¿qué tenés para decir que cambie algo de lo que estoy sintiendo? (por favor, decí algo que me haga sentir mejor) 
Estoy desesperada, pero no me he estado comiendo las uñas. Todo se está manifestando adentro mío, y realmente prefería cuando las cosas eran digeridas, expulsadas, por asqueroso que suene, finalizando con su trayectoria en la vida tirando de la cadena, yéndose al pozo negro. Asqueroso, pero sano. 

sábado, 11 de julio de 2015

Aún así te quiero.

A vos, que dejás la pasta de dientes destapada, aún así te quiero.
A vos, que no sabés doblar las sábanas con elástico, aún así te quiero. 
A vos, que el café te queda demasiado dulce, o demasiado amargo, aún así te quiero. 
A vos, que te reís con mis peores chistes solo para hacerme sentir mejor, te quiero.
Vos, el que se sacó un tres en el parcial de física, aún así te quiero.
Vos, el que babea la almohada, aún así te quiero.
Vos, el que destiende la cama cada vez que se acuesta, aún así te quiero.
Vos, el que me hace reflexionar hasta hacerme entrar en razón, te quiero.
El que no se calla ante las injusticias, aunque no tenga nada que decir.
El que lucha por una realidad distinta, en la que me pueda ver reír.
El guerrero que nunca olvida a las personas que ya no están.
El compañero que nunca olvidarán cuando ya no esté.
Personificación de la palabra fuerza.
Valiente.
A vos, que te cambiás la ropa cada cinco días, aún así te quiero.
A vos, que no sabés hablar por teléfono sin gritar, aún así te quiero.
A vos, que no lavás las medias, las renovás, aún así te quiero.
Te quiero.
Aún así, te quiero.

lunes, 6 de julio de 2015

¿Qué somos?

¿Qué somos? ¿Cuál es tu relación conmigo? ¿Por qué un día me querés y al otro ya no?
Estás allá, a un par de horas en ómnibus de distancia, y sin embargo te presentás ante mi, tan duro, tan firme, esa sombra que me intimida y me deja helada, vacía y cansada, esa con la que lucho día a día, que convierte mi corazón en una hoguera, que golpea mi sien hasta dejarme inconsciente.
Por momentos te veo y sos especial, me mirás delicadamente, tus palabras son caricias, tus historias tan simples de escuchar, pero a veces te volvés misterioso, tus palabras dejan marcas más difíciles de tapar que mil golpes a mi cara, éstos sentimientos no los puedo disimular. No puedo hacer como muchas madres que se ponen lentes y van a trabajar, y así durante todo el día, ocultar el golpe que les diste... porque mi golpe no se puede ver a simple vista, pero si me querés escuchar lo vas a notar.
A veces te extraño.
A veces no.
A veces te necesito.
A veces no.
Hoy no.
¡Y qué difícil es fingir que no duele! pensé, mientras se desarmaban mis rastas, haciéndole compañía a mi alma.

sábado, 4 de julio de 2015

Copa América. Argentina vs Chile

En momentos como éste en los que estás sentado al lado mío, mirando la final de la Copa América, Argentina - Chile, mientras le gritás al juez que cobre alguna falta, algún penal, y otras cosas de fútbol que no entiendo ni quiero entender, me doy cuenta de lo importante que sos para mi, y de todos los momentos en los que estuviste presente en mi vida, sin necesidad de estar ahí parado, conmigo, simplemente la presencia vagaba por la casa, aunque ya no estuvieses allí. Y aunque hoy también estés, agradezco que nunca te hayas ido. Y quizás no planeás hacerlo, y por ahí no entiendo por qué no, si soy de lo más insoportable, aunque no le grite a una persona que está en otro país, decidiendo quién se lleva la copa a su casa. Aunque no me enoje y grite "FUE PENAL, JUEZ" y simplemente lo diga bromeando, porque FUE PENAL JUEZ.
Y aunque no me guste el fútbol, quiero que gane Argentina, porque a vos mi chiquito de Avellaneda, eso te hace feliz. No me interesa mucho lo que estamos mirando, pero intento fingir que sí.
"¡Falta! ¡pero sacale amarilla, es la quinta que...!" dijiste, "pero por favor, miden un metro treinta los chilenos" cité.
Hoy vamos a comprar un vino, y como dicen los cuatro pesos, si me das vino rosado yo me olvido del pasado, aunque sea por un ratito. Y es lo que vamos a hacer. 
Verte abrir el vino con la boca es inspiración, porque cualquier cosa que salga de vos, es motivo de admiración. 
Dejá de enojarte tanto, es un partido de fútbol, igual está bien, enojate, sos lindo cuando te ponés así. Y empezás a caminar de acá para allá, te comés las uñas, tomas un trago de Coca Cola, acaricias el sillón. "Se vienen los últimos quince de la Copa América" Me transmitís más nervios que los que tiene tu mismo país, gurí, quedate tranquilo, dame un abrazo, deja de pedirle a Lavezzi que no sea tan "pija" y de idolatrar tanto a Messi, que medía lo que mido yo hoy. 
"Arranca Messi" le hacés burla al relator. Te arrodillás en el piso, te quejás. Está bien ¡¡quién diría que el fútbol podría hacerte sentir tanta cosa!! 
Parece que se murió uno de Chile, ah no, ya se levantó.
Para mi se van a penales, y ya te dije que no sé cuál será el resultado final, pero ojalá salga campeón Argentina, porque los chilenos nos dejaron afuera, y no importa que nos alcancen a nosotros en copas, el país chiquito de acá, que no sé ni por qué juega al fútbol, quizás, justamente, por todo esto que te hace pasar. 
Parecés yo cuando estoy menstruando, estás en una montaña rusa de emociones, de repente pegás un grito, de repente llorás, a veces te parás tan rápido que no me das tiempo a reaccionar, y por ahí entiendo un poquito lo irritable que soy, porque sos igual que yo, mientras mirás a once personitas correr. 
"PENAL" gritaste de nuevo, te reíste sarcásticamente por el tiro libre para Chile. "La piscina le faltó nada más para tirarse al chileno" dijiste. 
Mirá, le va a pegar Matías, y vos te llamás así.
Se fueron a penales ¿viste? te dije que iba a pasar. Yo opino que gana Argentina, pero vamos a tener que esperar...

jueves, 2 de julio de 2015

Se fue

Estaba buscando alguien que la amara sin darse cuenta que el amor de su lado estaba, y había encontrado a quién sería su compañero en ésta ruleta rusa en la que vivía.
Si no se hubiese marchado quizás lo hubiese amado, y quizás ese era su miedo, arriesgarse a lo más complicado, tenerse en frente, y no hacerle daño. 
Él estaba tan pendiente, tal vez todavía lo esté, que si se rompía aunque sea un poquito, traía cascola, para pegar sus pedacitos, galletitas y dos sobrecitos de té.
Ella ya estaba rota antes de conocerlo, sin embargo algunos de sus pedazos rotos con el tiempo se fueron uniendo. 
Intentó dar lo que él dio, y puede que no haya dado ni la mitad, y cada vez que lo vio, recordó su amistad. No era impedimento de nada, quizás una simple excusa, para que lo que le sucedió a ella, no le suceda a su musa.
Pensé que nunca noto que él estaba a su lado, pero ahora que lo pienso bien, para ella algunas cosas quedaron en el pasado. 
Y qué es el pasado para él, nada más que recuerdos que con ella se fugaron, y qué es el presente para ella, días en los que él no ha estado. Y que será el futuro para ambos, si los caminos están unidos aún, entre algunos de sus mambos.