viernes, 2 de diciembre de 2016

diciembre

Tantos días iguales, dos como pocos y yo de tu mano recibía el comienzo del final de éste año, que comenzaba en ti, crecía en ti, acababa en ti, y por ti o para ti.
Por ahí por el principio, que es por donde se empieza, yo lloraba como cuando mi madre sudando me traía a este mundo. embriagada y con olor a uva, besando aquella flor, me enteré que aparecías por primera vez en mi vida. Poco me interesa, y quién soy. Pero senté cabeza y dije "voy". 
Psicoactiva toda esa magia, que entre cuerdas se enredaba en mi cuerpo, en mis manos, en mi pecho, pensé "por qué no" y me arrimé, "es un animé" pensé.
Entre balbuceos algún halago solté pero no era suficiente, lo que sentí no expresé. 
Sin querer le hablé a tu amigo, tu amigo respondía con preguntas y más cosas me cuestionaba yo. Hubo un par de historias de por medio, que no recuerdo por estar perdida, naufragando en vos. y él, que no lo notaba, como el Río de la Plata en días de tormenta, mi barquito de madera destruía, sin querer. Luego de eso te perdí y me sentí perdida, pero recordé que me sentía con vida, y ahí estaba, sentada en una plaza, mirándote a los ojos, creyendo disimular todo lo que podía sentir.  Sin querer también te quise. Y pienso en la escuela, en el liceo, en el museo. Y recuerdo unas raíces en las que quise dormir. El humo del cigarro, el olor a alcohol, nos echamos a reír, y sin querer me besabas, acariciabas mi piel, las sensaciones eran nuevas para mi, tus labios en mi espalda, tus manos en mi espalda, tu cuerpo... en mi espalda, cada movimiento era perfecto y yo pensaba, de nuevo y sin querer, ésta vez embriagada de vos. "qué bueno aquel día en el que lloré" porque fue la última vez que lo hice y no lo disfruté. Pensaba en cómo cambiaba mi vida y yo lo estaba viviendo, te abría la puerta y me abría una puerta hasta que me rendí y exhausta caí, a tu lado, donde quería estar. 
Es gracioso poder sentir tanto y expresar tan poco, porque creo que es de esos momentos en los que el habla no alcanza para definir las emociones, y las emociones no necesitan nombres inventados por mentes perversas incapaces de sentir. 
Me da miedo decir que te quiero, pero (siento que) creo que, lo hago con una fuerza y confianza que vale la pena vivir.

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