lunes, 27 de marzo de 2017

Margarita.

Tenía una mirada verde
también una fuerte personalidad
¿Cómo no enamorarme?
en su alma tenía tatuado libertad.

Sus dientes
con los que mordía mi espalda
su brillo absoluto
cual esmeralda. 

Su lucha constante 
su expresión 
quedó grabada en mi mente
no lo puedo explicar
me sentí libre
juntas
a la par.

La conocí casi en verano, 
pasaríamos inviernos juntas 
tomaríamos café en el parque las dos
bajo varios juncos.

Nuestro final, que llegue, no quiero.
Ella ha sido la primera
ella ha sido mi compañera
ella fue, no mi amante, sino mi amada.

a veces duele

Otra vez me invade la tristeza, ¡ya no más! ya no más con delicadeza... con demasiada fuerza se torna tornado en mi cabeza. 
Tu aroma de niña, tu mente de adulta, tus brazos acogedores, el sexo, el amor. 
El error de volver a confiar, a diferencia de quien desconfía y se lastima a sí misma, sabiendo que el miedo ha de apoderarse, tan rápido, tan silencioso y fugaz, es que cuando confiamos salimos heridos, salimos heridas, heridas que no cicatrizan, ni el perdón cura la herida, ni un par de puntos lo hará, volver el tiempo atrás no existe, y cuando hay que decir adiós... otra vez... con la voz y el corazón quebrado y una lágrima que recorre mi mejilla, me preparé para nuestra última visita.
Siempre tuya. Oriana.